Uno de los estudiantes de la Universidad de St. John's, situada en el barrio de Queens, hizo saltar todas las alarmas el miércoles al aparecer en las instalaciones de la universidad con la cara tapada con una máscara y cargando un rifle en una bolsa de plástico.
Los encargados de la seguridad de las instalaciones procedieron a su detención inmediata, pero, ante la posibilidad de que hubiera más individuos armados, decidieron cerrar el campus durante tres horas y comunicar mediante mensaje de texto a todos los estudiantes que no abandonaran los edificios donde se encontraban.
Medidas como esta son resultado de las mejoras en seguridad que los centros educativos están instaurando desde que el pasado abril un estudiante de la Universidad Politécnica de Virginia acabara con la vida de 32 personas en el campus universitario.
"Se ha encontrado un hombre armado con un rifle en el campus. Por favor, no salgan de los edificios hasta que se les comunique. El hombre ha sido detenido pero, por favor, esperen hasta que se aclare la situación", decía el mensaje que todos los estudiantes recibieron en sus teléfonos móviles.
Con estas indicaciones, las autoridades de la universidad neoyorquina, que apostaron por este sistema después de la masacre de Virginia, comprobaron la efectividad de la idea que impidió que el caos se apoderara del campus.
Un segundo mensaje de texto informó unos cincuenta minutos después de que agentes de la policía estaban rastreando cada uno de los edificios del campus, por lo que se pedía a los estudiantes que no salieran de ellos.
El detenido resultó ser un estudiante de la misma universidad, Omeash Hiraman, de 22 años, que fue reducido, con ayuda de otro estudiante, por la seguridad del campus, que lo retuvo hasta que la policía se hizo cargo del sujeto y confirmó que no había más individuos armados.
Según fuentes policiales, el arma del estudiante estaba cargada con un cartucho de pólvora negra.
El abogado de Hiraman, Anthony Colleluori, aseguró, en declaraciones recogidas hoy por el New York Times, que su cliente, sobre el que dijo que estaba "cansado y confuso", llevaba "un arma del tipo que utiliza Dick Cheney para cazar".
"No es una persona de las que vaya a entrar en Columbine para disparar a la gente", sostuvo Colleluori.
El mismo rotativo neoyorquino también recoge las declaraciones del padre del detenido, Pat Hiraman, quien aseguró que debía de tratarse de un "malentendido", ya que su hijo acababa de salir de una operación de escoliosis y que podría estar "reaccionando a la medicación".
Fuente: es.noticias.yahoo.com
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